jueves, 12 de marzo de 2015

Biografía de Miguel Hidalgo




(Miguel Hidalgo y Costilla, también llamado El cura Hidalgo; San Diego Corralejo, Guanajuato, 1753 - Chihuahua, 1811) Patriota mexicano que inició la lucha por la independencia. Sacerdote culto y de avanzadas ideas que había trabajado, desde su parroquia en la población de Dolores, por mejorar las condiciones de vida de los feligreses, Miguel Hidalgo se integró activamente en los círculos que cuestionaban el estatus colonial y conspiraban para derrocar al virrey español. Cuando fue descubierta la conjura en que participaba, su firme determinación y su llamamiento a tomar las armas (el llamado Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810) lo erigieron en líder de un alzamiento popular contra las autoridades coloniales.
A punto estuvo el movimiento de alcanzar y tomar la Ciudad de México; pero un error táctico, comprensible en quien no era militar ni estratega, debilitó su posición y acabó con la derrota y ejecución del cura y sus lugartenientes. Pese al fracaso, Miguel Hidalgo puso en marcha el proceso que conduciría a la independencia de México (1821), y su figura destaca singularmente en la medida en que no hubo en su lucha un afán de poder o una defensa de los privilegios de las élites criollas, sino un imperativo ético y un ideal de justicia social al servicio de sus conciudadanos. Por todo ello es el más admirado de los padres de la patria mexicana.


Perteneciente a una acomodada familia criolla, era el segundo de los cuatro hijos de don Cristóbal Hidalgo y Costilla, administrador de la hacienda de San Diego Corralejo, y de doña Ana María Gallaga Mandarte. A los 12 años se trasladó a la ciudad mexicana de Valladolid (actual Morelia), donde realizó sus estudios en el Colegio de San Nicolás; marchó luego a la Ciudad de México para cursar estudios superiores. En 1773 se graduó como bachiller en filosofía y teología, y obtuvo por oposición una cátedra en el mismo Colegio de San Nicolás.
Durante los años siguientes realizó una brillante carrera académica que culminaría en 1790, cuando fue nombrado rector del Colegio de San Nicolás. En aquella misma institución tendría como alumno a un joven despejado y voluntarioso, a un discípulo ejemplar que lo sucedería no tanto en sus ensueños intelectuales como en sus correrías políticas, y en particular en la epopeya de liberar a los indígenas de la secular y despótica opresión de los colonizadores: José María Morelos.
En 1778 había sido ordenado sacerdote; tras recibir las órdenes sagradas, el cura Hidalgo ejerció en varias parroquias. Ya entonces hablaba seis lenguas (español, francés, italiano, tarasco, otomí y náhuatl) y a su biblioteca empezaban a llegar las obras de autores franceses entonces considerados contrarios a la religión y a la corona española. Se movió entre amigos y ambientes en que se debatían con total libertad las ideas políticas de vanguardia, y llegó a ser denunciado a la Inquisición por expresar conceptos incompatibles con la religión, si bien no se le pudo formar juicio por falta de pruebas.
A la muerte de su hermano Joaquín (en 1803), Miguel Hidalgo lo sustituyó como cura de la población de Dolores, en el estado de Guanajuato. Fue en Dolores donde, además de ejercer generosamente su magisterio eclesiástico, emprendió tareas de gran reformador y de prócer ilustrado, llevando a la práctica sus ideas entre sus feligreses (en su mayoría indígenas), en un intento de mejorar sus condiciones de vida. Así, el cura se ocupó de ampliar el cultivo de viñas, de plantar moreras para la cría de gusanos de seda y de fomentar la apicultura. Promovió asimismo los hornos de ladrillos y una fábrica de loza, y animó a la construcción de tinas para curtidores y otros talleres artesanos muy útiles para la prosperidad de la población, lo que le valió el apoyo incondicional de los parroquianos.


En 1808, con la invasión de España por las tropas napoleónicas y la consiguiente deposición del monarca español Carlos IV y de su hijo Fernando VII, se inició una etapa convulsa tanto en España como en América. Surgieron entonces numerosos grupos de intelectuales que discutían en torno a la soberanía y las formas de gobierno de las colonias.
Desde 1808 Miguel Domínguez, el corregidor de Querétaro, había promovido la formación de un congreso americano y era partidario de una gobernación autónoma. En 1810 se reunían en torno a él varias personas que conspiraban contra la autoridad virreinal con el pretexto de una tertulia literaria. En las reuniones de Querétaro participaban criollos importantes, entre los que se contaban el propio corregidor y su esposa, Josefa Ortiz de Domínguez; Ignacio Allende, un oficial y pequeño terrateniente; y Juan Aldama, también oficial. Miguel Hidalgo llegó a Querétaro invitado por Allende a principios de septiembre de 1810.
El objetivo de los conspiradores de Querétaro no era la independencia total, al menos al principio. La idea era derrocar al recién nombrado virrey español, Francisco Javier Venegas, y reunir un congreso para gobernar el Virreinato de Nueva España en nombre del rey Fernando VII (que en ese momento se encontraba preso de Napoleón). Los conjurados planeaban levantarse en armas contra el virrey Venegas el primero de octubre de 1810, pero fueron descubiertos a mediados de septiembre. Hidalgo y algunos otros conspiradores lograron ponerse a salvo gracias al aviso de Josefa Ortiz de Domínguez y se trasladaron a Dolores.
Desbaratados, pues, los planes de los conjurados, sólo cabía esconderse o adelantar el levantamiento, y Miguel Hidalgo optó por lo último. La noche del 15 de septiembre, el cura pidió la ayuda de los parroquianos de Dolores, liberó a los presos políticos de la cárcel y tomó luego las armas de la guarnición local. A la mañana siguiente convocó una misa a la que asistieron numerosos partidarios de las cercanías, y en ella hizo un llamamiento a alzarse en armas contra las autoridades coloniales; tal proclama es conocida como el Grito de Dolores.
El proceder de Hidalgo dio al movimiento un giro radical. Ya no era el golpe de mano de una élite que trataba de establecer un gobierno criollo y esperar el regreso de Fernando VII a España: se había convertido en la primera revuelta popular de la América española, y en ella estalló la rabia de los oprimidos. El llamado de Hidalgo fue atendido por centenares de campesinos de los lugares cercanos y, a medida que avanzaban, se les iban uniendo peones e indios de las comunidades. Éstos veían en la revuelta la posibilidad de mejorar su mísera situación, provocada por las malas cosechas y el alza de precios.


Los sublevados se dirigieron a San Miguel el Grande, y el 16 de septiembre de 1810, en el santuario de Atotonilco, Miguel Hidalgo enarboló, como enseña de su ejército, un estandarte con la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, patrona de México, en el que se podía leer: "Viva la religión. Viva nuestra madre Santísima de Guadalupe. Viva Fernando VII. Viva la América y muera el mal gobierno". En San Miguel el Grande se les unió el regimiento de la reina, que comandaba Ignacio Allende, y una gran cantidad de artesanos, obrajeros y campesinos. Junto con Allende, consiguió reunir un ejército formado por más de 40.000 hombres.
Las vicisitudes de las semanas siguientes pueden ser calificadas de vertiginosas. El 21 de septiembre, con un numeroso, indisciplinado y turbulento batallón, Miguel Hidalgo ocupó la ciudad de Celaya, donde se repartieron los grados entre los líderes de la insurrección: el honor de ser teniente general recayó en Ignacio Allende; el sacerdote Miguel Hidalgo fue proclamado sin discusión capitán general. El ejército libertador prosiguió su avance y tomó seguidamente las ciudades de Salamanca, Irapuato y Silao.
El siguiente punto del recorrido fue la rica ciudad de Guanajuato (28 de septiembre), en la que continuaron uniéndose al movimiento trabajadores, campesinos, indígenas y la plebe en general; todos se sentían atraídos, como por un imán. Pero la toma de la ciudad estuvo marcada por la violencia. El intendente Riaño no contaba con medios suficientes para defenderla, y decidió refugiarse con la gente adinerada en la alhóndiga de Granaditas. El asalto de la alhóndiga fue de una violencia extrema y gran parte de los que ahí se refugiaron fueron asesinados. Aunque hay varias versiones, todas coinciden en que se cometieron muchos crímenes y atropellos, incluso después de haber ocupado el edificio. Este episodio ocasionó que algunos criollos retiraran su apoyo al movimiento.
Mientras tanto, las autoridades eclesiásticas condenaron con energía a los insurrectos, en especial a su más visible cabecilla, a quien acusaron de embaucador, hereje y enemigo de la propiedad privada, cargos por los que fue excomulgado. De hecho, Hidalgo había afirmado para entonces que debían devolverse las tierras a los indígenas, ganándose con ello su adhesión, pero lo que todavía no había defendido (y la actitud de los obispos no hizo sino acelerar su decisión) era la necesidad de alcanzar la total independencia del país.
Establecer tal objetivo fue la profética respuesta que recibieron sus enemigos, y cuando dos meses después formase en Guadalajara un gobierno provisional, su desafío llegaría hasta el punto de decretar que debía entregarse a los naturales la tierra de cultivo, así como el disfrute en exclusiva de las tierras comunales. Por otra parte, la aristocracia criolla, temerosa de perder las prebendas que le otorgaba el régimen latifundista, tampoco acogería de buen grado que aquel gobierno provisional aboliese la esclavitud y los tributos con que se gravaba a indios y a mestizos, ni tampoco el ulterior decreto que amenazaba con la confiscación de los bienes de los europeos, de modo que se unió a las fuerzas del virrey y de las jerarquías eclesiásticas.
Pero tal pérdida de apoyos no se reflejaría, por el momento, en los campos de batalla, en los que Hidalgo continuó cosechando victorias hasta que, quizá por un exceso de grandeza ética, cometió un fatal error estratégico. El 17 de octubre de 1810 Hidalgo tomó Valladolid con siete mil hombres de caballería y doscientos cuarenta infantes, todos ellos mal armados, y el 25 de octubre ocupó Toluca. Ese mismo mes se unió a Hidalgo su viejo acólito y eximio sucesor, José María Morelos, que fue inmediatamente comisionado para llevar la insurrección al sur del país.
Cuando ya el siguiente objetivo era la Ciudad de México, Hidalgo obtuvo una importantísima victoria sobre Torcuato Trujillo, enviado por el virrey Francisco Javier Venegas para interceptar a los rebeldes. El encuentro tuvo lugar en el Monte de las Cruces el 30 de octubre de 1810: las tropas de Trujillo fueron derrotadas y, después de la sangrienta batalla, el ejército realista huyó a la capital mexicana, posiblemente a esperar el asalto final.


Piadoso en el digno ejercicio de su cargo sacerdotal, admirable por sus reformas en la industria, brillante como legislador progresista, osado en la batalla y dispuesto a prestar su brazo a la causa más noble y arriesgada de su tiempo, el cura Hidalgo fue, por desgracia, un torpe general. Posiblemente se vio excesivamente abrumado por el dolor que veía entre sus inexpertas tropas, y puede que estuviese poco dispuesto a intercambiar sacrificios, acaso estériles, por cruentas victorias.
Lo cierto es que, después de la victoria del Monte de las Cruces, Ignacio Allende recomendó que se atacase la capital, pero el cura Hidalgo, desoyendo el excelente consejo compartido por los restantes jefes militares, no quiso avanzar hacia la ciudad de México. Con la carga a sus espaldas de lo ocurrido en Guanajuato, y para evitar que sus propias tropas saquearan la capital, o bien ante la amenaza de un ataque por parte del mariscal Félix María Calleja, ordenó la retirada.
Tal equivocación marcó el principio del fin. Pocos días después, el 7 de noviembre, Félix Calleja lo derrotó en la batalla de Aculco; Hidalgo regresó a Valladolid y de allí partió a Guadalajara. Ya en Guadalajara (22 de noviembre), Miguel Hidalgo expidió una declaración de independencia y formó un gobierno provisional; decretó además la abolición de la esclavitud, la supresión de los tributos pagados por los indígenas a la Corona y la restitución de las tierras usurpadas por las haciendas. Pero tales y tan excelentes decretos administrativos y tributarios eran papel mojado sin el auxilio de la fuerza. A finales de año había perdido ya Guanajuato y Valladolid.
El 17 de enero de 1811, las tropas de Hidalgo fueron derrotadas en la batalla de Puente de Calderón por un contingente de soldados realistas al mando de Calleja. Depuesto del mando por sus compañeros de lucha, Hidalgo partió hacia Aguascalientes y Zacatecas, con la intención de llegar a Estados Unidos para buscar apoyos a su causa, pero fue traicionado por Ignacio Elizondo y capturado en las Norias de Acatita de Baján el 21 de mayo de 1811. En Chihuahua, después de ser sometido a un doble proceso eclesiástico y civil, Hidalgo fue expulsado del sacerdocio y condenado a muerte.
El fusilamiento tuvo lugar en la mañana del 30 de julio de 1811. Las cabezas de Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros insurgentes se exhibieron como escarmiento colocadas en jaulas en la alhóndiga de Granaditas de Guanajuato. Ahí permanecieron durante varios años. No obstante, aún le quedaban energías y caudillos a la revolución, avivada aún más por el ejemplo del cura Hidalgo, cuya entereza, mantenida hasta el último momento, ganó la admiración incluso del pelotón de sus ejecutores.


El gobierno virreinal estaba convencido de que con la muerte de los caudillos, fusilados en Chihuahua, acabaría el movimiento insurgente, pero no fue así. Ignacio López Rayón, lugarteniente de Hidalgo, le sucedió al frente del levantamiento y retomó la lucha desde su refugio en Saltillo, al tiempo que se iniciaban las campañas de aquel antiguo discípulo de Hidalgo, José María Morelos, a quien el cura había encargado la formación de un ejército en el sur del país.
Con la ejecución de Morelos en 1815, la rebelión pareció definitivamente aplastada, pero el ideario del cura de Dolores había calado en amplias capas de la sociedad mexicana, y el proceso iniciado ya no tenía marcha atrás. Seis años después, en 1821, las semillas fructificaron: al frente de su Ejército Trigarante, que sustentaba las tres garantías del Plan de Iguala, Agustín de Iturbide pasó a dominar todo el país y México logró su independencia de España.
Tras el establecimiento en 1823 de la República Mexicana, Miguel Hidalgo fue reconocido como padre de la patria. El estado de Hidalgo lleva su nombre y la ciudad de Dolores pasó a llamarse Dolores Hidalgo en su honor. El 16 de septiembre, día en que proclamó el alzamiento, se celebra en México el Día de la Independencia. Sus restos reposan en la Columna de la Independencia, en la ciudad de México

jueves, 5 de marzo de 2015

Bandera de México



Bandera de México
Artículo bueno



La actual bandera de los Estados Unidos Mexicanos fue adoptada desde el 16 de septiembre de 1968, está segmentada en tres partes iguales cada una de un color distinto (verde, blanco y rojo) y con el escudo de armas de México en el centro de la franja blanca. Es uno de los símbolos patrios más significativos de esta nación, su día se celebra el 24 de febrero. Y su forma está definida en el artículo 3 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.
ARTÍCULO 3o.-La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera, es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra.
Por ley hay dos bandera modelo y están depositadas, una en el Archivo General de la Nación y la otra en el Museo Nacional de Historia.

Descripción

Existen básicamente dos tipos de Bandera de México la comúnmente conocida para uso oficial y otra para el uso civil, mismas que se regulan con base a los artículos 3, 32 y 33 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales.

Bandera oficial

La bandera oficial o comercial regulada por los artículos 3 y 33 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, cuya característica básica es que debe llevar el escudo modelo que se ha reproducido por triplicado y depositado una réplica en el Archivo General de la Nación, otra en el Museo Nacional de Historia y otra réplica en la Casa de Moneda.
ARTÍCULO 3o.-La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la bandera, es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra. Un modelo de la Bandera Nacional, autenticado por los tres poderes de la Unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Nación y otro en el Museo Nacional de Historia.
ARTÍCULO 33.-Los ejemplares de la Bandera Nacional destinados al comercio, deberán satisfacer las características de diseño y proporcionalidad establecidas en el artículo 3o.

Bandera civil

La bandera para uso civil por otro lado debe llevar el escudo a una tinta, se entiende que es en fondo blanco con líneas negras para dibujar el escudo, pero no indica claramente si es una versión a un solo color del escudo modelo o es la versión a una tinta para reproducirse en papeles.
ARTÍCULO 32.-Los particulares podrán usar la Bandera Nacional en sus vehículos, exhibirla en sus lugares de residencia o de trabajo. En estos casos la Bandera podrá ser de cualquier dimensión y con el escudo impreso en blanco y negro. El particular observará el respeto que corresponde al símbolo nacional y tendrá cuidado en su manejo y pulcritud.

 Características generales

En cualquiera de los casos anteriores la bandera consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de igual proporción, de colores verde, blanco y rojo (izquierda a derecha) ordenados a partir del asta. Su proporción longitud-anchura es de cuatro a siete.
En el centro de la franja blanca se encuentra el Escudo Nacional de México, con un diámetro de tres cuartas partes de la franja, y consiste en un águila mexicana devorando a una serpiente que mantiene sostenida además de con su pico, con la garra de su pata derecha, el águila se encuentra posada sobre un nopal situado en un islote sobre el lago de Texcoco representado por un glifo náhuatl. El Escudo Nacional de México está basado en la leyenda azteca que cuenta cómo su pueblo vagó por cientos de años en el territorio mexicano buscando la señal indicada por sus dioses para fundar la ciudad de Tenochtitlán (la actual Ciudad de México), donde vieron a un águila devorando a una serpiente. Aunque el significado de los colores ha cambiado con el paso del tiempo, estos fueron adoptados por México durante la guerra de Independencia con España. La bandera actual fue oficialmente adoptada en 1968, pero el diseño general ha sido usado desde 1821 cuando la Primera Bandera Nacional fue creada. Desde el miércoles 8 de febrero de 1984 existe una ley publicada en el Diario Oficial de la Federación que gobierna y regula el uso de la Bandera Nacional llamada Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. La bandera ha cambiado en trece ocasiones a través de su historia (partiendo del estandarte de Miguel Hidalgo), pues el diseño del Escudo Nacional y las proporciones de largo y ancho han sido modificados. La bandera actual, llamada la Cuarta Bandera Nacional, es también usada como símbolo naval por todos los barcos registrados en México.

Colores y su significado

Las tonalidades oficiales exactas de la bandera aún no han sido definidas por las leyes mexicanas, pero la Secretaría de Gobernación sugiere usar las siguientes de acuerdo al sistema pantone, se proporcionan equivalencias aproximadas en otros sistemas de color:
La creencia popular dice que los colores de la bandera se originaron en la bandera del Ejército de las Tres Garantías o «Bandera Trigarante», en 1821, pero como la forma o método de selección es al menos incierto, algunos por ejemplo creen que es un copia de los colores de la bandera italiana, pero la bandera italiana se creó al menos medio siglo después de la mexicana, otra teoría mucho más aceptada es que los colores nacieron de entre los insurgentes de la zona sur de México, ya que luego de 1815 se conocen varias banderas con los tres colores y en el orden conocido, la más famosa es la llamada Bandera Siera, considerada la primera bandera tricolor de las huestes insurgentes y que guiaba a un grupo de caballería de las tropas de Nicolás Bravo, pero existen otras más una de ellas le fue tomada a José María Morelos cuando fue capturado, esta tiene por escudo un águila mexicana sobre la cual está colocada una Virgen de Guadalupe. Otro dicho popular es que el significado original de los colores popularmente se definió por Agustín de Iturbide en base al punto 16 del “Plan o Indicaciones para el gobierno” en el Plan de Iguala, que dice:
16.- Se formará un ejército protector que se denominará de las Tres Garantías, porque bajo su protección toma, lo primero, la conservación de la religión católica, apostólica, romana, cooperando por todos los modos que estén a su alcance, para que no haya mezcla alguna de otra secta y se ataquen oportunamente los enemigos que puedan dañarla: lo segundo, la independencia bajo el sistema manifestado: lo tercero, la unión íntima de americanos y europeos; pues garantizando bases tan fundamentales de la felicidad de Nueva España, antes que consentir la infracción de ellas, se sacrificará dando la vida del primero al último de sus individuos.
Pero nunca enlaza sus palabras con los colores, por lo que no existe un significado oficial, los colores popularmente se han asociado de la forma siguiente:
  • Blanco: Religión (La fe católica)
  • Rojo: Unión (entre europeos y americanos)
  • Verde: Independencia (Independencia de España)
Este primer significado fue cambiado a mediados del siglo XIX debido a la secularización del país, liderada entre otros liberales por el entonces presidente de México, Benito Juárez. El significado atribuido en esa época fue:
  • Verde: Esperanza.
  • Blanco: Unidad.
  • Rojo: La sangre de los héroes nacionales.
En concreto, como el artículo 3 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales no da un simbolismo oficial de los colores, se les pueden atribuir y se les han atribuido multitud de significados.

Errores comunes sobre el diseño de la bandera

Banderas de México e Italia.
Un error común es suponer que al construir la Bandera de México simplemente se colocó el Escudo Nacional Mexicano en el centro de la franja blanca de la Bandera de Italia. Esto sucede debido a que personas creen incorrectamente que la única diferencia existente entre las dos banderas es el escudo nacional presente en el tricolor mexicano.
Ambas banderas portan semejantes colores, pero en la Bandera de México se utilizan tonos más oscuros de verde y rojo. Más importante aún son las diferentes proporciones de longitud y anchura en cada bandera, lo cual les da un aspecto único. Mientras la bandera italiana mantiene una relación de aspecto de 2:3, la Bandera de México tiene una de 4:7, que le da una apariencia más alargada.

El escudo

Monumento ubicado al costado sur de la Plaza de de la Constitución y al costado oriente del Edificio sede del D.D.F en el Distrito Federal que supuestamente señala el lugar donde los mexicas encontraraon al águila que les indicaba el lugar señalado por Huitzilopochtli.
El escudo está posicionado en el centro de la franja blanca y está inspirado en la señal del fin del peregrinaje de los mexicas donde luego fundarían la ciudad de México-Tenochtitlán (en lo que hoy es el Distrito Federal de México). De acuerdo con las creencias religiosas de los mexicas, éstos habían salido de Aztlán buscando el lugar propicio para edificar su nueva ciudad. El dios Huitzilopochtli les indicó que en el lugar donde encontraran un águila devorando una serpiente parada sobre un nopal, debían construir su ciudad. Luego de 200 años de buscar dicho lugar, los mexicas encontraron la señal en el islote de Tlacocomolco en el Lago de Texcoco.
El diseño actual del Escudo Nacional es obra de los arquitectos Pedro Moctezuma Díaz Infante y Francisco Eppens Helguera, y está constituido por un águila de perfil al lado izquierdo, desplegando la parte superior de las alas en actitud de combate; con el plumaje caído tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional.

Actual Escudo Nacional de México, diseñado por Pedro Moctezuma Díaz Infante y Francisco Eppens Helguera, en 1968.
Durante la guerra de independencia de México, el símbolo del águila y la serpiente no fue del todo bien visto Miguel Hidalgo y Costilla por ejemplo prefirió el uso de la imagen de Nuestra Señora de Guadalupe, e Ignacio Allende mando hacer antes del inicio de la Guerra de Independencia un par de banderas en cuyas caras exhibía al frente la imagen coronada de Nuestra Señora de Guadalupe como símbolo de la unión de toda la sociedad novohispana y al reverso una especie de escudo con el águila y la serpiente, pero flanqueada por banderas españolas con la Cruz de Borgoña. De ambos símbolos el águila y la serpiente fue la que prevaleció sobre todo por su capacidad de volverse un símbolo laico, desde entonces fue utilizada en distintos estandartes y sellos oficiales de los insurgentes, como los sellos oficiales y bandera de guerra de la Suprema Junta Nacional Americana o Suprema Junta Gubernativa de América y el Congreso de Anáhuac, de donde derivo la muy popular bandera personal del generalísimo José María Morelos y Pavón. Luego de eso el emblema del águila y la serpiente se volvieron el emblema preferido y oficial del pueblo mexicano. Cuya descripción general está contenida en el artículo 2 de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales que dice:
El Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional.

Protocolo

Cuando la bandera desfila frente a un grupo de personas, quienes estén en uniforme militar deben presentar un saludo de acuerdo a sus regulaciones (según el artículo 9º y el artículo 14º de la Ley sobre el escudo, la bandera y el himno nacional mexicano). Los civiles presentes deben hacer el siguiente saludo a la bandera nacional: de pie en firmes, el civil levanta su brazo derecho y coloca su mano derecha en el pecho, frente al corazón. La mano debe estar abierta y la palma de la misma hacia el piso. El saludo es conocido como «El Saludo Civil a la Bandera Nacional». Cuando el Presidente se encuentra en calidad de Comandante Supremo de las Fuerzas Armadas, saluda a la bandera nacional con saludo militar. Cuando el Himno Nacional es tocado en la televisión para abrir o cerrar la programación diaria, la bandera debe ser mostrada al mismo tiempo.
El artículo 15º de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales señala que en las escuelas de México se harán honores a la Bandera cada lunes, ceremonia que consiste en recitar un Juramento (oficial) a la Bandera, el desfile de la bandera y la interpretación del Himno Nacional.
Las autoridades educativas Federales, Estatales y Municipales, dispondrán que en las instituciones de enseñanza elemental, media y superior, se rindan honores a la Bandera Nacional los lunes, al inicio de labores escolares o a una hora determinada en ese día durante la mañana, así como al inicio y fin de cursos.
Los días en los que la bandera debe ser izada por fiesta nacional o izada a media asta por causa de luto están listados en el Artículo 18 de la Ley de uso de la Bandera Nacional, Escudo e Himno.
El Día de la Bandera en México se celebra el 24 de febrero. El mismo día de 1821, todas las partes peleando en la Guerra de Independencia de México, unieron sus fuerzas para formar el Ejército de las Tres Garantías como proponía el Plan de Iguala, creado por Agustín de Iturbide, declarando oficialmente a México como un país independiente. Tras Agustín de Iturbide, fue el general Vicente Guerrero el segundo militar en jurar lealtad a la bandera nacional.
De acuerdo al Art. 18 de la Ley al menos son días de rendir honores con la bandera y con carácter obligatorio, los días siguientes:
  • 24 de febrero (Día de la Bandera Mexicana).
  • 15 y 16 de septiembre (Aniversario de la Independencia de México).
  • 20 de noviembre (Aniversario de la Revolución mexicana).
Cuando es día de duelo, la bandera debe izarse a media asta, los días considerados de duelo nacional son:
  • 14 de febrero. Muerte de Vicente Guerrero
  • 22 de febrero. Muerte de Francisco I. Madero
  • 28 de febrero. Muerte de Cuauhtémoc
  • 10 de abril. Muerte de Emiliano Zapata
  • 21 de abril. Aniversario de la gesta heroica de la Defensa del Puerto de Veracruz.
  • 2 de mayo. Conmemoración de la muerte de los pilotos de la Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana, Escuadrón 201 en 1945.
  • 21 de mayo. Muerte de Venustiano Carranza
  • 17 de julio. Muerte de Álvaro Obregón
  • 18 de julio. Muerte de Benito Juárez
  • 30 de julio. Muerte de Miguel Hidalgo y Costilla
  • 12 de septiembre. Memoria de la gesta heroica del Batallón de San Patricio en 1847.
  • 13 de septiembre. Aniversario del sacrificio de los Niños Héroes de Chapultepec, en 1847.
  • 2 de octubre. Aniversario de los caídos en la lucha por la democracia de la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco, en 1968.
  • 7 de octubre. Conmemoración del sacrificio del senador Belisario Domínguez Palencia, en 1913.
  • 22 de diciembre. Aniversario de la muerte de José María Morelos, en 1815.
Adicionalmente, conforme a lo expresado en el artículo 19º de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales, la bandera puede ser izada a media asta durante acontecimientos excepcionales como duelos nacionales o aniversarios de las mismas; como ocurre por ejemplo cada 19 de septiembre en conmemoración de la muerte de alrededor de 30 000 personas durante el terremoto de 1985.
Una particularidad del protocolo mexicano con respecto a la bandera es el llamado Abanderamiento como ocurre antes de cada de los Juegos Olímpicos en que representantes del país participarán, el Presidente entrega una bandera al grupo por medio de una escolta formada por miembros del grupo de la delegación (elegidos por sus propios compañeros) para que la porten en las ceremonias respectivas; Esta ceremonia está regulada y no solo se limitad a grupos deportivos y civiles, ya que cualquier grupo de personas que realizan una actividad licita pueden pedir ser abanderados, obviamente su abanderamiento puede ser realizado por diferentes personajes del gobierno mexicano pero siempre bajo la autorización del Presidente de México. Estas ceremonias se describen en los artículos 25 a 30 de la ley.

Toma de protesta de la bandera

La fórmula para la toma de protesta (entrega) de una bandera a una institución está en el artículo 3o. de la Ley sobre el Escudo, la Bandera y el Himno Nacionales. La autoridad empieza:
«Ciudadanos: Vengo en nombre de México, a encomendar a vuestro patriotismo, esta bandera que simboliza su independencia, su honor, sus instituciones y la integridad de su territorio. ¿Protestáis honrarla y defenderla con lealtad y constancia?»
La escolta a la que se le entregará la bandera contesta:
«Sí, protesto».
La autoridad prosigue:
«Al concederos el honor de ponerla en vuestras manos, la Patria confía en que, como buenos y leales mexicanos, sabréis cumplir vuestra protesta».
Acto seguido la bandera se entrega al director o representante de la institución quien se la dará al abanderado.

Juramento a la Bandera

Éste es el juramento que se recita en las escuelas del país:

¡Bandera de México!,
legado de nuestros héroes
símbolo de la unidad
de nuestros padres
y de nuestros hermanos,
te prometemos ser siempre fieles
a los principios de libertad y justicia
que hacen de nuestra Patria
la nación independiente,
humana y generosa
a la que entregamos nuestra existencia.